Solidaridad e hipocresía

Manos entrelazadas. SolidaridadA todos, o casi todos, se nos encoge el corazón cuando vemos tanta pobreza, miseria, desesperación, desahucios, avalanchas de inmigrantes buscando un mundo mejor, etc.

La solidaridad es una de las facetas más importantes que debe presidir la Sociedad. Eso tiene un precio. ¿Qué precio estamos dispuestos a pagar cada uno de nosotros? ¿Pondremos algún límite? Lo digo porque cuantos más solidarios seamos más gente vendrá a nuestro país. Muchos millones de africanos están dispuestos a arriesgarse lo que sea para venir a España y después no es mucho el porcentaje que se va a otros países de Europa, pues en el norte hace más frío y, normalmente, son menos amables y considerados que nosotros. Tengo la sensación de que mucha gente se le llena la boca con la solidaridad, pero dejando esa responsabilidad a ‘otros’. ¡Así cualquiera! Me recuerda a los políticos que condonan deudas alegremente. ¡Así también puedo ser yo solidario fácilmente! Voy cogiendo dinero del bolsillo de los demás y se lo voy entregando a otros para que me admiren, quieran, me voten, etc. ¿Cuántos de los que defienden dejar pasar a los inmigrantes han ofrecido sus casa y bienes particulares para ellos? Creo que la hipocresía sigue siendo el defecto más sobresaliente de muchas personas.

Abogo por crear una base de datos donde todos podamos inscribirnos los que queramos ser solidarios y expresar como vamos a llevarlo a cabo:

No os da vergüenza echar a la gente de sus casasDejando una habitación, una casa, parte de nuestro sueldo, ofreciendo un puesto de trabajo, pagando un porcentaje superior de nuestro sueldo, entregando alimentos, etc. Al mismo tiempo las personas, políticos, medios o empresas, que opinaran públicamente de esta cuestión deberían permitir que los ciudadanos pudiéramos ver los registros de qué porcentaje de solidaridad está practicando, según sus ingresos reconocidos. Así sabremos si está haciendo demagogia o practica lo que dice.

Deberíamos también expresar durante cuánto tiempo estamos dispuestos a realizar ese ejercicio de solidaridad. También deberíamos realizar un referéndum para decidir qué parte de nuestros impuestos queremos dedicar a solidaridad.

Una vez que se tengan estos datos el Gobierno debería explicarnos cuánto dinero y bienes hay para practicar esa generosa solidaridad. A  partir de ahí tendríamos que tener en cuenta otras cuestiones como: ¿Qué hacemos con la gente que se la desahucia,  o se queda sin ingresos, o entran como inmigrantes, etc, y ya se ha agotado el dinero establecido para ello? ¿Se quita de las pensiones, de los sueldos, de los beneficios de las empresas, de otras ayudas de los que ya están recibiendo?… ¿Y si las empresas dicen que cierran si hay menos beneficios  o no los hay? Y del total de las ayudas, ¿Cuánto estamos dispuestos a que se gaste en personal, salarios, mantenimiento de edificios, etc., de las personas que se dedican en la Administración pública a conceder las ayudas? Desconozco el porcentaje real, pero no creo que baje del 80%. La mayoría son sueldos relativamente altos de psicólogos, trabajadores sociales, educadores de calle, administrativos, directores de centros, etc. Si aceptamos ese porcentaje de gastos significa que por cada ayuda real de 20 € a alguien debemos pagar 100 € de impuestos, a no ser que prefiramos hacer entrega de nuestras ayudas a ONGs que se nutren de voluntarios, para casi todas sus actividades. Pero entonces no lo hará el Estado, sino la sociedad civil.

Sea como sea, esta cuestión es lo suficientemente importante para que la debatamos Salto a la verjaampliamente y efectuemos un referéndum para comprobar qué es lo que pensamos, y estamos dispuestos a hacer. Así no nos engañamos y sabremos a qué atenernos.

Me asalta la duda si los hipócritas lo son tratando de engañar a los demás o de engañarse a sí mismos porque no soportan ver su mezquindad.

Ya puestos en materia podríamos profundizar aún más en muchos supuestos que se dan en estas cuestiones.

¿Hay que poner algún límite a la solidaridad? ¿Ponemos condiciones a los beneficiarios de tiempo, cantidad, esfuerzo por su parte, anteponer los medios de sus familiares, en caso de que los tengan; uso que deben darle, etc.?

Por ejemplo: ¿Es moral que quien no bebe, ni fuma, ni gasta en lujos, ni tiene internet, etc., ayude a otros que sí dedican sus bajos ingresos a algunas de estas cosas: alcohol, tarifas de móvil e internet, buenos smartphones, viajes de placer, videoconsolas, consumo en bares, etc.? Si lo aceptamos ¿Durante cuánto tiempo? ¿Esa solidaridad sin apenas límites es buena o crea actitudes y personas eternamente victimizadas y crónicamente dependientes? ¿Si fomentamos esas actitudes habrá dinero suficiente para ese nivel de estado de bienestar o se perderá irremisiblemente? ¿Conocéis algún país que practique ese tipo de políticas aproximadamente? ¿Ha funcionado bien? ¿La idiosincrasia de sus ciudadanos es de honradez o  de picaresca? ¿A quién nos parecemos más los españoles: a los  suecos, a los griegos, a los alemanes, a los venezolanos, a los italianos, a los cubanos, a los suizos…?

Nelson MandelaSi alguien compra una vivienda con una hipoteca por 20 años y paga un mes, un año, dos y deja de pagar. ¿La vivienda es más suya o del que le ha dado el préstamo? Si evitamos los desahucios de los que no pueden pagar ¿Se esforzará la gente por seguir pagando? ¿Concederán más créditos los que dejan de cobrarlos? ¿Tú lo harías? Si los bancos dejan de conceder créditos, porque no les pagan, habrán personas que estén siendo solidarias con esas otras que no han podido pagar, pero no van a poder acceder a comprar una vivienda por falta de créditos. ¿Eso sería justo?

Muchos aducen que si la banca privada no da créditos puede hacerlo la banca pública. Es decir, con nuestros impuestos. Mi experiencia es que lo más parecido que conozco a la banca pública son las Cajas de Ahorros. Cuando he acudido a solicitar préstamo siempre las condiciones han sido peores en las Cajas que en los bancos, comparando las mejores de ambos casos. Por otra parte la inmensa mayoría de los casos de corrupción que han tenido lugar en nuestro país, respecto de las entidades financieras han sido en Cajas de Ahorros, incluso estafando directamente a personas sin estudios, de edad avanzada, disminuidos, etc. Recuerdo una frase de la ministra de Cultura de Zapatero doña Carmen Calvo Poyato: “Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie.” (29 de mayo de 2004).

Advertisements
Posted in Sociedad | Tagged , , , , , , , , , | Leave a comment